¿La kombucha engorda?

¿La kombucha engorda?
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¿La Kombucha engorda? Antes de responder a esta pregunta, es necesario que sepamos un poco más acerca de cómo se hace esta bebida que tan de moda se ha puesto en los últimos años. Además, aprovecharemos este post para tratar otros temas interesantes acerca de ella.

¿Qué es y cómo se hace la kombucha?

La kombucha es una bebida resultante de la fermentación de té azucarado llevada a cabo por diferentes microorganismos.

Para su elaboración, se parte de una infusión de té a la que se añade azúcar. Una vez que se ha templado, se deja durante un tiempo variable (normalmente entre 8 y 10 días) en un recipiente junto con el SCOBY, de las siglas en inglés Simbiotic Culture of Bacteria and Yeast (cultivo simbiótico de bacterias y levaduras), también llamado “hongo del té” o “madre de la kombucha” (Katz, 2016), una masa de aspecto gelatinoso formada por toda esta comunidad de microorganismos que se mantienen unidos debido a sustancias que segregan y que dan al SCOBY dicha apariencia.

Durante ese tiempo, las bacterias y levaduras fermentarán el té, es decir, irán consumiendo los azúcares que hay presentes en él para nutrirse, e irán liberando a consecuencia de ello otras sustancias: ácido acético, etanol y dióxido de carbono, entre otras.

¿La kombucha engorda?

Pero entonces.. a lo que íbamos:

¿La kombucha engorda?

Como hemos visto, la kombucha parte de té al que se añade azúcar, haciendo que en su origen pudiera considerarse una bebida relativamente calórica, en función de la cantidad de azúcar que se añada, y es de aquí de donde creo que surge esta duda.

Sin embargo, si bien esta parte es cierta, también hemos visto que, durante el proceso de fermentación, los microorganismos responsables consumen estos azúcares prácticamente en su totalidad. Esto la hace una bebida muy poco calórica y, si queremos decirlo así, que prácticamente “no engorda” (o, dicho de otra forma, tendrías que beber muuuuuuuucha kombucha para engordar con ella).

¿La kombucha es una bebida alcohólica?

Es otra de las preguntas que surgen habitualmente cuando hablamos de la kombucha. Como acabamos de ver, en el proceso de elaboración se libera etanol (es decir, alcohol). Normalmente, y al igual que ocurre en otros alimentos fermentados, el contenido de alcohol de la kombucha suele estar por debajo del 0,5% en volumen, si bien es un factor que va a depender de la concentración de azúcar que se añada, las condiciones de almacenamiento, el tiempo y la temperatura de fermentación (de Miranda, et al., 2022), sobre todo si se trata de una kombucha hecha de forma artesanal en casa, en donde estos parámetros no suelen controlarse tanto.

Si bien en España no existe hasta el momento una legislación específica que regule de forma específica la Kombucha, las empresas sí que están obligadas a declarar en el etiquetado de sus productos las bebidas que contengan un grado alcohólico superior en volumen al 1,2% (RD 1334/1999, de 31 de julio). Es decir, una kombucha no se considera bebida alcohólica si en su etiquetado no aparece reflejado como tal, que suele ser lo frecuente en las marcas que se comercializan.

Propiedades de la kombucha

Actualmente, la kombucha se ha puesto de moda por atribuírsele gran cantidad de propiedades: “antienvejecimiento”, “mejora el tránsito intestinal”, “detox”, “energizante”, “mejora el sistema inmune”…

Sin embargo, si bien es cierto que contiene vitaminas y otros subproductos resultantes de la fermentación que pueden resultar beneficiosos nutricionalmente para nosotros, debemos ser cautos y no considerarla una especie de “curalotodo milagroso” (Katz, 2016; Dimidi et al., 2019), ya que no ha demostrado tener tal efecto.

Podemos decir que es una bebida adecuada, interesante de consumir si vamos a disfrutar de ella y sobre todo si la usamos como sustituta de los típicos refrescos azucarados o edulcorados, sin que ello conlleve a que nos obsesionemos pensando que va a ser la “cura de todos nuestros males”, porque no va a ser así.

Fuentes

de Miranda, J., Ruiz, L., Silva, C., Uekane, T., Silva, K., & al., e. (2022). Kombucha: A review of substrates, regulations, composition, and biological properties. J Food Sci, 87(2), 503-527. doi:10.1111/1750-3841.16029

Dimidi, E., Cox, S., Rossi, M., & Whelan, K. (2019). Fermented Foods: Definitions and Characteristics, Impact on the Gut Microbiota and Effects on Gastrointestinal Health and Disease. Nutrients, 11(8), 1806. doi:10.3390/nu11081806

Katz, S. (2016). El arte de la fermentación. Gaia.

Real Decreto 1334/1999, de 31 de julio, por el que se aprueba la Norma general de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios. BOE núm. 202, de 24/08/1999

Si te interesa el tema…

y te gustaría saber más acerca de la kombucha, los alimentos fermentados en general, e incluso cómo puedes hacerlos, sin duda te recomiendo el siguiente libro, que puede considerarse “la biblia” de los alimentos fermentados:

El Arte De La Fermentación, de Sandor Ellix Katz
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