Identificación de células sanguíneas al microscopio óptico

Células sanguíneas microscopio óptico ilustración
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La sangre está formada, entre otros, por diferentes tipos celulares: eritrocitos o glóbulos rojos, leucocitos o glóbulos blancos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos y monocitos) y plaquetas. En este post daremos los aspectos que debes tener en cuenta para la identificación de células sanguíneas al microscopio óptico.

En primer lugar debemos saber que observar una muestra sanguínea al microscopio es muy sencillo: basta con depositar una gota de sangre capilar en un portaobjetos, colocar un cubreobjetos y mirar; o bien realizar previamente sobre ella una tinción sencilla con un colorante, como por ejemplo el azul de metileno. Sin embargo, esto solo nos permitiría observar todas las células presentes en dicha muestra, sin ser capaces de diferenciar de qué tipo es cada una de ellas. Para esto, ese necesario que apliquemos alguna de las tinciones diferenciales diseñadas para ello, como es la tinción de Giemsa.

Así conseguiremos teñir de forma diferencial los diferentes tipos celulares, y pudiendo distinguirlos de la siguiente manera:

¿Qué podemos ver al observar al microscopio óptico un frotis sanguíneo? Identificación de células sanguíneas al microscopio óptico

  • Glóbulos rojos o eritrocitos, los cuales serán los que encontremos en mayor cantidad, adoptan un color violáceo o rojizo, no distinguiendo en su interior ningún núcleo (ya que estos tipos celulares carecen de él).
  • Plaquetas. Fácilmente reconocibles por ser elementos de pequeño tamaño teñidos de un azul intenso esparcidos entre los demás tipos celulares. Es frecuente encontrarlas en agregados.

Identificación de linfocitos al microscopio óptico

  • Neutrófilos. Dada su función, serán probablemente los glóbulos blancos o leucocitos que encontremos en mayor abundancia en un frotis sanguíneo de una persona sana. Los visualizaremos de un tamaño ligeramente mayor que los anteriores y los reconoceremos por su tan característico núcleo multilobulado y, si la tinción se ha realizado correctamente, por pequeños gránulos que, por sus características, harán que el citoplasma adopte un color azulado.
  • Linfocitos. De un tamaño a simple vista aproximadamente similar al de los eritrocitos e identificables porque su núcleo ocupa gran parte del total de la célula y porque la poca porción de citoplasma visible no posee gránulos. Si bien menos abundantes en una persona sana que los neutrófilos, es bastante probable que tengamos la oportunidad de encontrarlos en el frotis.
  • Monocitos. También carentes de gránulos, se diferencian de los linfocitos por ser de un tamaño algo mayor que estos, y tener un núcleo que no ocupa tanta proporción del citoplasma y que tiene una característica forma arriñonada.
  • Eosinófilos. Al igual que los neutrófilos, son granulocitos, por lo que observaremos gránulos en su citoplasma. Sin embargo, los diferenciaremos claramente de ellos ya que sus características tintoriales hacen que tomen un color rosado. Respecto a su núcleo, encontraremos que es bilobulado, dando una apariencia característica que se asemeja a unas «gafas de sol».
  • Basófilos. Granulocitos al igual que neutrófilos y eosinófilos, tiñéndose sus gránulos de un azul intenso. Si bien esto podría hacernos pensar que puede dar lugar a confusión con los neutrófilos, nada más lejos de la realidad, ya que encontramos que los basófilos poseen tal cantidad de gránulos que hacen que la célula se vea al completo de un color azul moteado. Tal es así, que se hace complicado incluso visualizar el núcleo, que queda en un segundo plano debido a los gránulos que se superponen a él en la vista al microscopio.
Tinción de Giemsa - Células sanguíneas serie blanca
Vista al microscopio óptico de los diferentes tipos celulares de la serie blanca: neutrófilos (a), eosinófilo (b), basófilo (c), linfocito (d) y monocito (e), así como vista de multitud de plaquetas sobre eritrocitos y un monocito (d)

En referencia a monocitos, eosinófilos basófilos, hemos de tener en cuenta que sus valores absolutos en sangre en una persona sana son mucho más bajos que el resto de tipos celulares, por lo que tendremos que buscarlos concienzudamente en nuestra muestra e incluso es bastante probable que tengamos la “mala suerte” de no encontrar alguno o ninguno de los tres.

Bibliografía

Fornieles García, F; Díaz Martínez A. (2012). Codificación en CIE-9.MC. Enfermedades de la sangre y de los órganos hematopoyéticos. Servicio Andaluz de Salud. Recuperado el 24 de abril de 2024 de: https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/sites/default/files/sincfiles/wsas-media-pdf_publicacion/2020/Enfermedades_Sangre.pdf


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